Mucha' novia': lo que la letra no dice

Tití me preguntó de Bad Bunny ha sido una de las canciones del verano 2022. La letra escandalosa ha dado mucho de qué hablar por su contenido sexual explícito y su machismo evidente. El cantante habla de sus novias como quien colecciona cromos, y eso hace que la letra sea el centro de la atención. Sin embargo, el plano musical ha pasado desapercibido y en este artículo vamos a sacarlo a la luz.



Todo discurso hablado tiene un lenguaje no verbal, ese algo que revela lo que uno realmente quiere decir. Si yo te digo "te quiero" con un rostro plano y sin sonreír, el mensaje que recibes es totalmente lo contrario. Pues bien, en esta canción también hay un lenguaje no verbal.


Juegos artificiales


La forma de hablar nos da información valiosa. En la primera parte de la canción, la vocalización nos da la sensación de que se está riendo, como si estuviera por encima de la situación. También se oye el sonido del aire cuando inicia las palabras, con interjecciones típicas de Bad Bunny "ey", "eh", "nah". Con este recurso, el discurso se hace natural, como si lo estuviera improvisando en el momento.


La afinación de las notas es ambigua, entre lo hablado y lo cantado. Esto no es ninguna novedad en el género, pero también apunta a la misma dirección: no parece un discurso "pensado", sino "espontáneo". Sin embargo, esto cambia cuando llegamos a la frase "hoy tengo a una, mañana a otra". Ahí el dibujo melódico es muy claro. En terminos musicales es un "glissando cromático": un conjunto de notas que, como si fuera una rampa inclinada, se va deslizando hacia abajo. En retórica musical, se puede entender de muchas formas, pero en este caso se ve como un elemento que añade tensión y "perversión" del código utilizado. Nos quedamos con este dato y seguimos.


"Me la' voy a llevar a to'a pa un VIP": aquí llega toda la percusión, la intensidad y el "perreo", todo lo que podríamos esperar de una canción como esta. También es muy típica la recitación de todos los nombres de sus muchas novias, hablando muy rápido, para dar una sensación de "colección". Y qué decir de "Tití me preguntó to-to-to to-to-to to-to-to..." es el recurso más clásico de acumular tensión ascendente para luego soltarlo todo.


Giro 180º


Hasta aquí todo ha encajado con los requisitos comerciales del reggaeton. Pero nos sorprende con un giro en la letra... y en la música.


La voz de una señora "moralizante", que ha aparecido esporádicamente, ahora cobra protagonismo y rompe la estructura que se había formado. Y aparece un nuevo tema: "Yo quisiera enamorarme, pero no puedo", en un registro agudo y penetrante. La música de fondo ha desaparecido y oímos una reverb, que nos sugiere un espacio abierto y vacío. El cantante se ha alejado del mundanal ruido y confiesa a gritos el vacío que lleva dentro, en un espacio que sugiere eternidad y trascendencia. Es la enorme soledad de un inválido emocional.


"Sorry, yo no confío, ni en mi mismo confío": aquí volvemos al canto hablado, pero en su registro más grave. Poco a poco se ha ido perdiendo toda la tensión del discurso, hasta llegar a los elementos básicos que construyen la estructura. El acompañamiento instrumental es mínimo. Luego aparece un instrumento fantasmagórico, como un sintetizador distorsionado. Quizá es el canto desesperado de un ser deforme, limitado en su expresividad pero totalmente sincero.


En conclusión, vemos una canción con dos partes muy diferentes: la primera empieza con toda la artillería rítmica y tímbrica, y la segunda es casi "minimalista", desinflando toda intensidad. La primera parte parecía "espontánea" o "improvisada", pero la segunda muy "meditada". En esta parte, según mi opinión, es cuando se quita las máscaras, elimina todo el ruido y deja ver su verdadera esencia.

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